CONCEPCIÓN DEL PROCESO ENSEÑANZA-APRENDIZAJE (COPEA) DE LA UAO/LMCD

 

Consideraciones previas

La educación, destaca Novak (1988) es un proceso de comunicación en el más amplio y genuino sentido del término; donde, en un primer momento, se da un acercamiento de la conciencia a la realidad objeto de conocimiento. Luego se produce una acción intersubjetiva que parte de esa conciencia (conocimiento previo) y que pretende esclarecerla como objetivo explícito de la acción. Finalmente, debe ocurrir una reacción del nuevo estado de conciencia sobre la estructura social.

Así pues, el proceso educativo parte de la realidad, se concreta en la intersubjetividad y se objetiva en la transformación de la conciencia. En palabras de Gutiérrez (1984), la acción educativa es una comunicación dialógica con la realidad, con los otros y con la propia conciencia. Si falla alguna de estas fases no se producirá el factor del cambio social al que se llama educación.

Desde otra óptica, según Freire (2005) es posible entender que el educador se educa en la comunicación con el educando y éste en la comunicación con el educador, ya que comunicarse más y mejor es educar y educarse más auténticamente. Por tanto, el aprendizaje, es decir, el cambio, es un condicionante y una prueba tanto del buen comunicador como del buen educador.

En este sentido, el cambio educativo no viene dado en consecuencia por la determinación de programas, de contenidos y ni siquiera de objetivos, pues lo que varía sustancialmente entre estos elementos en diferentes contextos son sus propias características y las relaciones entre ellos.

Todavía es frecuente que la verticalidad sea parte del andamiaje organizacional tendiente a simplificar las relaciones y los procesos. Para eliminar esta verticalidad, debe hacerse que la comunicación pedagógica se alimente de las más variadas formas de interrelación entre todos los sujetos del acto educativo. Es indispensable la libre circulación de mensajes, e incluso, ofrecer posibilidades reales para la libre codificación de los mismos.

En este orden de ideas, todo proceso de comunicación horizontal ha de estar centrado en el estudiante, lo que equivale a desterrar el verticalismo y a generar en su reemplazo otras vías de comunicación directa y dialógica. Esto tiene como vía óptima el retornar al grupo como unidad de trabajo, de vinculación y de proyección, al interior de un proceso de construcción permanente.

El estudiante que se constituye a sí mismo por la autoexpresión creadora (que siempre es auténtica comunicación), incrementa y promueve la comunicación y la riqueza del grupo aumentando con ello su propio poder y voluntad de autotransformación.

 

Principios orientadores

        a)                    Mantenimeinto de un curriculum flexible

Lo que se busca en primera instancia es desarrollar una escuela comprometida con la creación de la democracia participativa y en la evidencia de un pluralismo de ideas. Pero también es necesario contar con una estructura organizacional que favorezca las relaciones interpersonales y facilite la flexibilización curricular.

En todo acto educativo, en cada situación de docencia y al interior de cada proceso didáctico, debe mantenerse un ambiente flexible, original, creador y motivador. Es imprescindible propiciar un clima de libertad, en el que los estudiantes puedan concretar sus potencialidades y las de su grupo.

Se trata de ofrecer al estudiante posibilidades de elección de grupo, selección de UDIs optativas y decisión para determinar periodos de cumplimiento de actividades complementarias y extracurriculares, además de la ubicación más favorable en el servicio social, en la medida de lo posible. A esto ha de aunarse la posibilidad de movilidad nacional e internacional.

b)                  Promoción del autoaprendizaje

Es importante comprometer al estudiante con su propio aprendizaje, pues en un modelo dinámico como el de la UAO, resulta fundamental tanto para el crecimiento personal como el grupal. Si bien es cierto que la promoción de valores y actitudes, lo mismo que de saberes y habilidades es responsabilidad de la institución, también los alumnos deben mantener y acrecentar por iniciativa propia la exigencia de seguir aprendiendo toda la vida.

De ahí que resulte insoslayable insistir sobre el particular en toda situación de docencia, para que vaya quedando la impronta de la necesidad de la educación continua, la actualización permanente y la consecución de posgrados.

Orientación educativa.

a)                   Filosófica.

Está basada en la posición humanista, aunque no asumida de forma ortodoxa, para que permita la inclusión de algunos elementos significativos de otras corrientes. La práctica educativa tiene como principios fundamentales la educación en el trabajo y la enseñanza no directiva aplicadas al desarrollo de competencias profesionales. Así mismo tiende hacia la acción participativa, el aprendizaje grupal, el desenvolvimiento en la libertad y la promoción de la autogestión.

b)                  Sociológica.

Se dirige hacia la generación de nuevas relaciones sustancialmente diferentes de los sujetos de la educación entre sí y con la población. Es decir, tendiente a una mayor y mejor comunicación y vinculación entre la comunidad de la UAO/UAZ y su entorno.

Por ello, encuentra su basamento en la llamada teoría de la resistencia, que vislumbra a la escuela no únicamente como una instancia reproductora del sistema social, sino también como una posibilidad de producción y creación de estructuras que propicien cambios inicialmente micro y, en el mediano o largo plazos, macro.

c)                   Psicoandragógica.

Se fundamenta en el constructivismo (en su línea piagetiana), ya que el conocimiento es dependiente de la acción y la acción es productora de conocimientos; y las estructuras que la posibilitan no preexisten a la acción, sino que se construyen en virtud de los requerimientos de la acción misma. Por tanto, del incremento en la actividad por parte del sujeto depende el incremento en la objetividad de lo que se conoce; en una marcha que no es lineal sino que constituye un proceso complejo de estructuraciones sucesivas (objetivación - interiorización, proyección - retroacción, descentración - coordinación y nuevamente objetivación - interiorización).

Esto significa que es imprescindible presentar al estudiante problemas reales que resolver para desencadenar el proceso recién descrito; lo cual se identifica con la posición filosófica progresista de la educación.

Así, el objeto es un límite que se conoce mediante aproximaciones sucesivas al interior de un proceso dialéctico científico-constructivista; mismo que puede facilitarse y engrandecerse a través de la organización colectiva, por lo que la orientación andragógica remite, necesariamente, al enfoque del grupo operativo en la construcción del aprendizaje grupal.

d)                  Didáctica.

Se concibe como un proceso centrado en el aprendizaje y en el trabajo del estudiante y basado en los principios de la didáctica crítica; donde las técnicas deben definirse por el propio grupo y por ello, están centradas fundamentalmente en la técnica operativa de grupo.

Aunado a esta orientación, se asume como eje central del proceso enseñanza aprendizaje el método de aprendizaje basado en problemas (ABP) como la forma más eficaz de lograr un aprendizaje significativo, al tiempo que se resuelven algunas de las necesidades más apremiantes de la población en lo que a salud bucodental se refiere.

La prioridad de este modelo -que se fundamenta en la postura filosófica progresista de la educación- es la solución de los problemas odontológicos de la sociedad, la comunidad, la familia y el individuo. La idea es que aumente la calidad, se amplíe la cobertura y se mejore la distribución.

Se trata de establecer problemas específicos de la población objeto de estudio y darles la mejor solución. Las técnicas clínicas siguen siendo las mismas, pero el bienestar de la gente se antepone al lucro.

El énfasis se pone en la responsabilidad del estudiante para aprender implementando un proceso de búsqueda, descubrimiento, análisis, discusión, conclusión, acción y evaluación. El estudiante construye su conocimiento y los profesores actúan como organizadores o facilitadores que apoyan con sus experiencias, lo cual no descarta que también aprendan al mismo tiempo.

Esto implica ciertas características que deben estar definidas con antelación, como la determinación de los grupos de riesgo que habrán de constituirse en objeto de estudio, la especificación de un problema general para cada uno de ellos así como todos los necesarios para dar satisfacción a cada UDI que integra el plan de estudios

A su vez, el plan y sus contenidos han de surgir de la investigación permanente que define y conoce los aspectos cuantitativos y cualitativos de las necesidades de salud así como se crean conocimientos, métodos y recursos dirigidos a transformarlas lo que constituye a los modelos de servicio como respuesta a esas necesidades.

Los programas de salud derivados de lo anterior deben involucrar a la población, de manera que los reconozcan como propios, donde lo deseable sería la capacitación de agentes de la comunidad para que actúen como promotores de salud y auxiliares en la identificación de los principales problemas bucodentales.

Este modo de organización supone que el conocimiento es aprendido en el momento en que surge como necesario, a partir de la problemática particular del grupo de riesgo en atención. De ahí que las actividades artificiales como el uso de simuladores pierden importancia.   

Del mismo modo, no se precisa la existencia de clínicas departamentales puesto que las necesidades de servicio de cada grupo de riesgo, deben atenderse de forma integral.

 

Referencias bibliográficas.

 

FREIRE, Paulo (2005). Pedagogía del oprimido. 2ª ed. México: Siglo XXI.

GUTIÉRREZ, Francisco (1984). Educación como praxis política, México: Siglo XXI.

NOVAK, Joseph D. (1988). El papel fundamental de la teoría del aprendizaje en una teoría de la educación. Madrid: Ediciones Martínez Roca